domingo, 18 de agosto de 2013

SPORTING 1 CASTILLA 0


Empieza la liga y vuelve la tensión. Muchas dudas en el Molinón, prácticamente en cada línea una novedad y una incertidumbre. Al final victoria merecida, que pudo ser mayor, y primeros tres puntos de la temporada.
Comenzó el Sporting llevando el peso pero lo perdió rápidamente. La idea de presionar arriba al rival puede ser más efectiva frente a rivales de menor capacidad técnica. A los chicos del filial madridista, pese a estar muy verdes, la calidad se les supone y durante algunos momentos capearon bien la presión rojiblanca.

La línea defensiva rojiblanca era la que más dudas albergaba. Lora, muy criticado tras su denuncia y su renuncia a renovar con el club, parecía más nervioso que de costumbre y pecó en exceso de las cesiones a Cuéllar, el cual se marcó un regate en la frontal del área que enmudeció a más de uno. Bernardo estuvo bien, pero los focos se centraban en otra incertidumbre como es la adaptación de Mandi al puesto de central. No lo hizo mal, con errores propios de debutante, pero el canario tiene físico para la posición y su velocidad puede ser muy útil. Su reubicación, de salir bien, puede ser enormemente positiva para el club, aunque nunca sobra otro central de garantías. En la izquierda el transferible Canella realizó un partido muy solvente con alguna incorporación digna al ataque. En definitiva, el equipo no sufrió atrás.
A la hora de construir, ni Garai ni Bustos son constructores y eso se evidencia en la idea de juego de robar y salir. Barrera, más adelantado que los anteriores, aportó movilidad y creo espacios y ocasiones. Necesita trabajo, pero es un proyecto de buen futbolista. En las bandas, mal Jara y regular Fraile. Santi se mostró apático y perdido mientras que el recién llegado se fajó en defensa y lo intentó arriba con poca fortuna.

Arriba la grata sorpresa de ver a Scepovic desenvolverse con calidad. La primera que tuvo la lanzó al poste desde una posición difícil y la siguiente la metió dentro. Llama la atención como aparece en diversas zonas del campo pero luego siempre está presente en zonas de remate. Parece que hay delantero.
Los cambios permitieron ver que el cruce entre la calidad de Carmona y el ímpetu de Mendy daría lugar a un futbolista excelente. Por separado el franco-senegalés pierde en la comparación. Tiene muchos defectos que pulir. Nacho salió a cubrir expediente y de momento no apunta a titular.

El árbitro, el cual parecía salido de un partido de infantiles, detuvo el juego más de la cuenta y erró en algunas apreciaciones sencillas.
El equipo jugó a lo que juegan muchos en segunda. Presionar y a la vez guardar la ropa. Garai y Bustos están para evitar incursiones rivales y pese a que el primero fue el autor del pase para el golazo de Scepovic, no se prodigaron en exceso en ataque. Las ocasiones llegaron pero no se completaron. Las más claras dejaron un palo, un balón sacado bajo la portería rival y una combinación hermosa que acabó con tiro de Carmona que salió fuera por centímetros.

Se pudo haber jugado mejor, pero lo que se pide es solvencia y solucionar los partidos. Eso, hoy se consiguió. Quizá se abusó de la idea de retrasar el balón a Cuéllar y que éste diese salida, puede que debido a la escasa actividad de los jugadores de banda, pero no es un mal principio y desde luego, el Sporting los ha tenido mucho peores.

JUGANDO PACHANGAS EN EL BALLET



 
Pues sí. Jugando Pachangas visita el ballet, porque no nos engañemos, éste es, ante todo, un blog cultural decidido a sublimar cada uno de los refinamientos del alma humana y es por ello que si previamente nos habíamos ocupado del cine (séptimo arte), el comic (noveno arte) y el Sporting de Gijón (anda que no hay que tener arte ni “ná” para ser del Sporting), ahora nos ocupamos del segundo arte, la danza clásica.
Acompañado de mi señora esposa, me fui a ver la obra Coppelia, obra de Arthur Saint-León interpretada para la ocasión por el Greater Niagara Ballet Company.  Os cuento la historia acontecida y mis impresiones personales. Para los que quieran ir a ver la obra aviso que habrá spoilers pero como a la entrada del teatro te dan toda la historia y hasta te dicen como va a acabar, pues tampoco os adelanto nada.

sábado, 3 de agosto de 2013

THE DARKNESS




Existe una corriente de la que formo parte, que apunta hacia el declive de muchas de las expresiones artísticas en la época moderna. Cual abuelo cebolleta me opongo a la música moderna, al cine contemporáneo y a los comics actuales y los comparo y contrapongo a sus versiones pretéritas, más trabajadas, más creativas, más ingeniosas. Mejores.

No voy a extenderme sobre el cine, del que ya hablé en su momento. Ni sobre los comics, ya que ha quedado patente mi regusto, en ambos casos, por las versiones de los años ochenta y anteriores. Hoy toca la música.

Tengo que hacerme mirar lo de los gatos
Y me declaro un auténtico analfabeto musical. No podría tocar una guitarra ni aunque me fuera la vida en ello. Mi voz, desgarrada y amarga, tiende a destrozar en la cocina algunos de los mayores éxitos de la música flamenca española (me da por el jondo andaluz cuando me encuentro entre fogones).No sé lo que es una corchea y me da igual, pero, aunque no siempre escuche a autores de calidad, creo que sé reconocerla.

Más o menos
Es por ello que, hablando el otro día con mi mujer, ella me comento algo que era cierto y es que parece que la calidad que se le suponía a los anteriores grandes genios de la música no ha vuelto a aparecer. No ha existido otra reina negra desde Tina Turner. Whitney Houston fracasó por su mala cabeza o su falta de suerte, pero nadie ha sido capaz de situarse a la altura del talento de la pantera de Nutbush. No quiero imaginarme a la espasmódica Tina haciendo cualquiera de las exigentes coreografías que les exigen a las nuevas musas de la música negra. Tina era un espíritu libre, alimentada por los más grandes de la música. Una bestia que colaboró con otras bestias de la talla de Mark Knopfler, David Bowie, U2 o genios de pies de barro como Phil Spector o el propio Ike Turner.

Tina y Beyonce envueltas en papel de aluminio
Ahora, en un mundo donde prima más el envoltorio que el regalo en sí, unos tipos de aspecto nada atractivo como los Scorpions, enanos de morro torcido como Angus Young o profundos alopécicos como Phil Collins o Francis Rossi no tendrían nada que hacer. Incluso un grupo eminentemente tan talentoso como feo como era Queen habría tenido problemas para hacerse un nombre.

De pelo en pecho
Es por ello que, a veces, pequeñas joyas como The Darkness, surgen de entre las tinieblas para hacerte recuperar la fe en la música rock. Su estilo musical bebe de fuentes primigenias y al escuchar algunas de sus canciones, surge clara la influencia de los más grandes. Su cantante y guitarra Justin Hawkins, responde a la pregunta sobre que hubiese pasado si Freddie Mercury y Angus Young hubiesen decidido procrear y permitir a Iggy Pop apadrinar al retoño. Es precisamente Justin Hawkins el gran genio y a la vez el gran destructor tras la banda inglesa. Esta moderna versión de de Ziggy Stardust, incapaz de soportar el éxito sin ayuda de la cocaína, une a su voz de “castrati” una capacidad para recuperar el glam rock, las baladas de guitarra pesada y la capacidad de innovar sin perder de vista los clásicos.

Y encima es futbolero. Puñetero crack.
Así, The Darkness, dejó en su primer disco un tema que se convertirá, si no lo ha hecho, en un clásico del rock. Su “I believe in a thing called love” incluye todo un glosario de falsetes, coros, guitarras eléctricas y es un homenaje a la diversión que la buena música debe transmitir.

Porque no todo son bellos muchachos y esculturales chicas bailando al son de un  ritmo machacón para luego ser devorados por los nuevos iconos de carpeta. A veces, el videoclip que mató a la estrella de la radio nos muestra que un hombre travestido pasando la aspiradora puede ser genial, que la tierra de la confusión está plagada de muñecos, que hay héroes que lo son solo un día, que las guitarras pueden llorar mientras llueve en noviembre y que Tina nos decía que había alguien que era simplemente el mejor, aunque todos sabíamos que la mejor era ella. En algunos momentos los OBK de Essex (aplíquese el sentido de la ironía aquí), unos barbudos de Texas o unos australianos que parecen salidos del peor abismo de Moria nos demostrarán que uno puede disfrutar del silencio mientras viajando por la autopista al infierno para en un motel de La Grange.

Mientras esperamos la vuelta de esos genios, habrá que conformarse con estos geniecillos traviesos que disfrutan con sus mallas ajustadas, creyendo en el poder del verdadero rock. The Darkness son feos, antiestéticos, ruidosos y no saben bailar, pero cuando Hawkins se pone al micrófono, cualquier cosa puede pasar. 
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