viernes, 30 de diciembre de 2011

MENSAJE DE FIN DE AÑO DEL ADMINISTRADOR DEL BLOG

Vale, ya sé que los mensajes navideños son en otras fechas y que suele realizarlos el monarca del estado. También sé que el vídeo que muestro a continuación no es de mi propiedad, ya que fue colgado en esa increíble página que es El Rellano, fundamental cuando uno quiere echarse unas risas o eliminar el mal rollo del cuerpo. También sé que el de las imágenes no soy yo (yo tengo más bigote y una mirada menos avispada), pero me ha impresionado tanto su florido verbo y prosa, que hago mías sus palabras. Por eso lo pongo. Este es mi legado para el año 2012, un mensaje en el que encontraréis todo aquello que necesitáis para encarar el duro año venidero.

Aquí os lo dejo.


En serio, me he partido el pecho un rato con este vídeo, lo cual demuestra que nunca llegaré a nada en la vida.

Feliz 2012.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

MI HISTORIA FAVORITA DE IRON MAN


Cualquier forma de expresión artística tiene como objetivo final despertar algún tipo de emoción en el ojo del observador. Es cierto que con el tiempo, parece tener mayor importancia el aura comercial que rodea a ciertos productos de naturaleza artística como son la pintura o el cine, de manera que se valora un cuadro según los millones pagados por él o un largometraje por la recaudación en salas. De esta manera auténticas obras de arte pasan desapercibidas dado que no reciben el respaldo del gran público, para luego ser rescatadas del olvido y devueltas al primer plano algunos años después. Ejemplos de esto son el fracaso en vida de Van Gogh o la derrota comercial de un film tan aplaudido como Blade Runner. Tras esta sesuda y filosófica introducción, que nadie espere que en esta entrada comience a divagar sobre aspectos culturales o artísticos. Realmente solo quiero hablar de otra forma (minusvalorada) de arte como es el comic, y como unos simples dibujos y letras impresos pueden transmitir emociones de lo más variopintas e inesperadas.
E.T. trituró a Blade Runner en taquilla
Nunca he sido un gran seguidor del personaje de Iron Man ni de sus andanzas. Me gustó la primera película, entretenida y magistralmente interpretada por Robert Downey Junior, pero más allá de eso no he seguido las aventuras del vengador dorado salvo un puñado de historias y sobre todo en compañía de los héroes más poderosos del mundo, los Vengadores. 
Miembro fundador de Los Vengadores
Sin embargo hace años no era tan escrupuloso a la hora de comprar comics, por ello se abrió ante mí el abanico de oportunidades que me permitió adquirir en su momento verdaderas obras maestras, las cuales ahora podrían pasarme desapercibidas. Hoy voy a hablaros sobre mi historia favorita de Iron Man, o quizá debería decir Tony Stark. Este personaje, como muchos de Marvel, se caracteriza por una complejidad moral y personal que hace tan interesante a la persona bajo la máscara como al héroe en sí. Tony Stark comienza su singladura en el mundo del comic como un abnegado ingeniero, el cual despierta a su faceta superheróica tras un accidente causado por las mismas armas que él fabricaba. Como Iron Man, estamos ante uno de los súper héroes más respetados de la casa de las ideas, pero a la vez el hombre tras la máscara de hierro soporta sobre sus hombros una carga enorme que fue dibujada con maestría en la historia “El demonio en la botella”. En ella Stark es mostrado como una persona escondida, no tras su armadura indestructible, sino refugiada en el alcohol como último recurso.
Historia fundamental para entender el comic como entretenimiento adulto
Pese a ser una buena historia, para mí el momento clave de la lucha de Tony con el alcoholismo llega años después, en un arco argumental en el que un arruinado y derrotado Stark, entrega la armadura a James Rhodes (Máquina de Guerra) para vagar sin rumbo por las calles en busca del siguiente lingotazo. El punto álgido, en mi opinión, llega en la historia titulada “Lucha”. En ella, dos policías encuentran a Stark tirado en la calle y se ofrecen a llevarlo a desintoxicación, pero él se niega y les cuenta que su problema es de origen nervioso y no relacionado con el alcohol. Ante este hecho, uno de los policías apuesta con Tony cincuenta dólares a que no puede estar veinticuatro horas sobrio. Stark pasea por toda la ciudad contactando con antiguos amigos que le apoyan y al mismo tiempo le recriminan el haberse rendido en la derrota y el haber caído tan bajo. Tras todo un día peleando contra el mono, llega la medianoche y el policía encuentra a Stark sobrio para pagarle su apuesta. En las dos últimas viñetas Stark reconoce su adicción y el policía llora recordando a su padre alcohólico.
Siempre me han gustado los finales trágicos
Parece una tontería, pero el retrato de Stark y a la vez de Iron Man, me parece de los más realistas mostrados en un tebeo. Al fin y al cabo, bajo la máscara hay personas que están enfrentándose a grandes retos de manera continua, y la derrota es siempre una opción. Por ello una historia de este tipo me causó un gran impacto al mostrar de manera clara al hombre y de esa manera hacer más real al héroe. Incluso más poderoso, puesto que pocos héroes han caído tan bajo como Tony Stark, para volver a levantarse.
Luego Miss Marvel tuvo sus problemas con el pacharán
Como decía al principio, una historia simple, una emoción transmitida, pero más aún, el enorme mérito de convertir un universo imaginario en algo real, palpable y tangible, de manera que al ver volar a Iron Man con el sol a sus espaldas, ya puedo creerme que debajo de el traje de lata, puede haber un hombre.
Momento "pillador"

lunes, 19 de diciembre de 2011

ROBERTO

La silla de ruedas de Roberto entró empujada por una enfermera y haciendo rechinar sus ejes. Sobre la cama de la habitación yacía el cuerpo de un niño, roto, con un único hilo de vida uniéndole a este mundo. Roberto vio a su hijo en la cama y se llevó la mano a la boca para no dejar escapar un chillido de dolor. Sus ojos se inundaron de lágrimas y se derrumbó sobre sus destrozadas rodillas mientras la veterana y curtida enfermera sentía como su alma se rompía por dentro. Por más dolor que veía en el hospital, no era capaz de acostumbrarse y cada día que observaba una escena de pérdida, la tristeza se asomaba a su rostro y su profesionalidad se tambaleaba ante el drama ajeno. Acarició el pelo de Roberto mientras él lloraba amargas lágrimas doblado sobre sí mismo. En un susurro llamó a su hijo, sangre de su sangre con el que compartía hasta su nombre.
El médico que se encargaba del pequeño Roberto ordenó pasar a la enfermera, la cual comenzó a empujar la silla con su paciente. Ambos se acercaron a la cama mientras el doctor comenzaba a hablar, pero Roberto estaba a kilómetros de allí, en los recodos de su memoria, en los parques donde jugaba con su hijo cada vez que un minuto del reloj se lo permitía. Roberto no oía las palabras del hombre de la bata blanca y a través de sus ojos percibía la imagen de su hijo comatoso, pero a su cerebro llegaban escenas de un pasado mejor, un pasado perdido y que no regresaría. Esos pensamientos le devoraron desde dentro y a la altura del torso de su hijo, estiró los brazos y los colocó sobre el pecho del niño que respiraba empujado por máquinas y cables. Le acarició el costado con un llanto monocorde en sus labios, roto por la pena y la culpa. Con su mano derecha llena de cortes tomó la de su único hijo y acarició cada uno de sus dedos mientras miraba sus ojos cerrados y su mandíbula apretada. Una enorme cicatriz recorría su cabeza desprovista de cabello. Recorrió cada recoveco de su mano y la besó con sus labios cubiertos de moco y lágrima.
-Señor Suárez- preguntó el médico con tranquilidad y sin apurar a su interlocutor. Roberto depositó la mano de su hijo entre las sábanas, tapándola para que no tuviese frío, como si existiese una posibilidad de que padeciese algún tipo de sensación. Volvió a acariciar su pecho, sintiendo en esta ocasión la fría cicatriz que recorría el pequeño cuerpo desde la garganta hasta el abdomen. Con este gesto se dio cuenta de la delgadez extrema de su pequeño. Le palpó las costillas, la cadera y su mano volvió a subir en dirección al rostro.
-Podrían incorporarme- suplicó Roberto sin mirar a nadie más en la sala. El médico asintió. En lugar de levantar a Roberto, la opción sencilla era hacer bajar la cama de su hijo. Extrañamente, Roberto sintió vergüenza por no haberse dado cuenta de lo obvio. Ya no volvería a levantarse por sí mismo de aquella silla.
Su hijo, su niño, su vida yacía allí. Los sueños de Roberto, sus esperanzas, su trabajo diario, su esfuerzo, los ahorros de toda una vida, el hablarle de las chicas, el reñirle al verle borracho. El futuro de un niño, la vida de un hombre, ambos rotos. Todo había saltado en pedazos.

sábado, 17 de diciembre de 2011

SPORTING (1) ESPANYOL (2)



Horrible, vergonzante y desastroso partido. No solo del Sporting, del árbitro y de un Espanyol que vino, corrió un poco y se sacó tres puntos regalados. Lamentable espectáculo de un Sporting que pareció querer llevarse el partido durante casi dos minutos completos, que se encontró con un gol en el casi único tiro a puerta y que mostró una desgana y una apatía lamentable. A lo mejor este año vamos a por la Copa del Rey.

El Espanyol se adelantó en el minuto uno en una jugada en la que un par de regates son suficientes para dejar en evidencia a toda la defensa. El disparo de Thievy, que no sé si golpea en Gregory, sirvió para que los pericos pudiesen controlar el partido a sus anchas.

Luego está Ayza Gámez y sus ayudantes. Un arbitraje horroroso e incapaz de discernir entre un córner y un saque de banda, que pitó como falta de Romaric una entrada salvaje de Barral a Damián y que no interpretaría igual la misma jugada si la viera diez veces. 

El Sporting lamentable y nefasto. Empezando por Juan Pablo, que saca cada partido algún balón a los delanteros rivales pero al que alguien debería (y ya tiene una edad) enseñar a sacar de puerta. Cada vez que le da con el pie se la da a un contrario y hoy Romaric se ha hinchado a coger balones enviados por nuestro guardameta.

En defensa podría salvar a Canella y un poco a Gregory. Iván hizo un par de jugadas buenas, sacando el balón bien e incluso se le anuló un gol que parecía legal, pero hasta en tres ocasiones estuvo un metro por detrás de la línea defensiva, habilitando a los rivales, hasta que en una de ellas llegó el dos a uno. No es la primera vez que pasa este año. Damián no es lateral. Atrás es nefasto y solo aparenta calidad cuando sube arriba ¿Estamos perdiendo un interior derecho?

A André y Rivera no los vi creando juego ni un minuto en todo el partido y así es imposible ganar ni a las chapas. Robaron y bregaron pero no dieron un pase al derechas, pero ¿es culpa suya? Pues pensándolo bien puede que no. En el Espanyol juegan dos alas como Thievy y Weiss que son veloces y desbordan por banda. En el Sporting eso es impensable. De las Cuevas se va al centro nueve de cada diez veces y con ese gesto para cualquier contragolpe. Mientras tanto Trejo, mi adorado Trejo, pasea como alma en pena esperando tirar algún caño o hacer una bicicleta. Es el jugador menos útil de este Sporting con diferencia y francamente me desespera continuamente. La banda derecha debería ser para de las Cuevas y la izquierda para otro. Hoy viendo a Thievy correr como un galgo, no pude sino acordarme de Mendy.

Arriba Barral sigue marcando y dejando perlas de genialidad. Me alegra un montón que siga anotando goles y por eso creo que pasan desapercibidas las eternas tonterías del capitán, pero el choque con Damián, el disparo de André que le pega en la espalda, un balón que mandó al Piles por tirar desde Cáceres. Cada partido se marca algún detalle desesperante pero mientras siga con la musa a tope, nada se puede decir. Hoy Novo ni la olió, sin embargo dejó claro que al contrarió que Barral, sabe moverse por el frente del ataque y ofreció desmarque al medio campo, salvo que hoy el medio campo estaba de cena de Navidad.

Los cambios de sota, caballo y rey de Manolo Preciado, nos dejaron a un Eguren que estropeó un gol de Iván y a un Ayoze y un Bilic que nada aportaron.

En definitiva, mala imagen y mal fin de año. Pintan bastos para un equipo al que se le gana sin apenas esfuerzo. Mucho ha de cambiar la imagen del equipo y o mucho me equivoco o este marcador significa el adiós al sistema con dos puntas. Por cierto que sigo viendo al equipo con una capacidad increíble para despilfarrar faltas y saques laterales. Que haya una persona cobrando por mejorar la estrategia del equipo y sea éste el nivel alcanzado, me parece un absoluto despilfarro de dinero.

jueves, 15 de diciembre de 2011

AMOR INCONDICIONAL A LOS COMICS


 
En una entrada anterior traté de dar respuesta a una de esas preguntas que llevan atormentando al ser humano desde hace tiempo ¿Qué es el fútbol? Ahora, y gracias a haberme pasado por un blog excepcionalmente completo acerca del mundo del comic llamado Un tebeo con otro nombre, he visto las razones de su creador para ser un amante del arte de la viñeta. Como he comentado con anterioridad, soy un amante del talento pero ando escaso del mismo, así que he decidido plagiar esta magistral entrada en la cual se enumeran cien motivos por las que un día te levantas y descubres que no puedes vivir sin leer el último comic de Hulk, Mortadelo o Batman. Soy un gran amante de las listas y las tablas generadas con Excel me provocan un gran placer, pero a la vez reconozco que sería incapaz de dar cien motivos para nada. En lugar de eso voy a tratar de abrir mi corazón e intentar transmitir la razón de mi adicción por este medio escrito.

Desde muy pequeño en mi casa había tebeos por doquier. Mi padre tenía a bien adquirir las historietas de Mortadelo y algún que otro comic de índole superheróica o fantástica. Así, recuerdo leer historias del Pulgarcito de Jan, Anacleto de Vázquez o Sir Tim O’Theo de Raf en mi hogar familiar y al mismo tiempo poder enfrentarme a las aventuras de Zarpa de Acero o Mandrake el Mago en la casa de mis abuelos. De esta manera en mi más tierna infancia, una de mis fuentes de ocio era leer y hojear los mismos tebeos una y otra vez, permitiéndome a una corta edad, alcanzar una capacidad de lectura bastante aceptable. Es por ello que si tuviese que dar la primera razón de mi amor incondicional por los comics, ésta sería que gracias a ellos aprendí a leer y a comprender, y siendo ésta una de las facetas fundamentales para desarrollarse en la vida, está claro que los tebeos han sido, no solo el inicio de mi aprendizaje y mi cultura, sino una fuente inagotable de conocimientos.

Con el tiempo me hice con una estantería en la que incluir todo el material de lectura que mis padres me iban comprando. Lo bueno de esa etapa fue la nula oposición a leer cualquier cosa que cayese en mis manos. Me doy cuenta de mis actuales paseos entre las estanterías de las tiendas de comic madrileñas y cómo hojeo y manoseo las historias allí expuestas para desecharlas a continuación. En mi infancia eso no pasaba y por ello crecí entre las aventuras de Patomás, los golpes recibidos por Sacarino y los problemas que asolaban a Spider-man durante una cruenta batalla con el Rino. Todos estos personajes convivían en mi habitación y saltaban cada día a mis retinas de manera que se han quedado sobre impresionados en mi mente, siendo capaz, a día de hoy, de contaros con todo lujo de detalles como el pato Donald y sus sobrinos perseguían por todo el mundo la herencia de un millonario desaparecido o como Mortadelo y Filemón solucionaban el caso del calcetín.

Está claro que un niño que soñaba con diseñar coches o ser veterinario, puede dejar atrás, al igual que estas ilusiones, muchas de sus aficiones, pero los comics me acompañaron día tras día, de manera que para mí se ha convertido en placer (mi mujer y mi madre son y han sido conscientes de ello) comerme unas pipas sentado en la cama con un comic en mis manos. No es solo un ocio ni una afición, es una adicción, una forma de evadirse, de fantasear, de desarrollarme, de disfrutar con aventuras y personajes tan cercanos para mí, que son casi como de la familia, y como en toda familia quiero más al Tío Gilito que a las Hermanas Gilda, pero sé que siempre estarán ahí si las necesito. Sé que en determinado momento puedo contar con que Tony Stark comparta una copa conmigo mientras Steve Rogers sale a salvar el mundo y Reed Richards discute con su mujer. Me acerco a la estantería armado con un bocadillo de nocilla y media hora para disfrutar de como el Superintendente Vicente se desespera con la ineptitud de sus agentes en el momento en que Súper López busca la caja de Pandora y Harvey Dent lanza su moneda al aire.

Todo ello cuesta mucho dinero, tiempo y espacio y una mudanza inminente se aproxima en un futuro inmediato, obligándome a encerrar a algunos de mis mejores compañeros en cajas de cartón hasta nuevo aviso. Se hará duro, será cuesta arriba, pero pronto la caja se abrirá y Mary Jane Watson saldrá de ella y me dará la razón diciendo “Te ha tocado la lotería, tigre”. En ese momento todo volverá a ser perfecto.
Es por ello que apenas puedo dar una o cien razones. No existe una lista que pueda describir algo que forma tan parte de mí como mi hígado o mis riñones. Simplemente está ahí y sin ello no puedo vivir, al menos, no felizmente.

lunes, 12 de diciembre de 2011

ALAN MOORE

Existen autores tan tocados por la varita mágica de la musa, que una vez en estado de gracia son capaces de contar, no solo una gran historia, sino de entremezclar varias al mismo tiempo, de manera que su obra toma forma de manera gradual y alcanza cotas de verdadero nivel.

Uno de estos autores es Alan Moore, todo un prodigio de la literatura moderna, capaz de incluir uno de sus comics entre las cien mejores novelas del siglo veinte. El autor inglés es un genio del guión, pero no solo por su capacidad de crear historias alucinantes, sino por su habilidad para entremezclarlas y entretejer los destinos de diferentes personajes de manera que el resultado final es de una belleza global difícilmente alcanzable por otros autores.
Galería de personajes de esta obra de arte
Moore es un sabio que ha sabido aprovechar lo que le dan otros medios como el cine, incorporándolo a su repertorio, de manera que en ocasiones experimenta con conceptos que a otros autores, no es que le suenen abstractos, sino que no se les habrían ocurrido ni viviendo tres vidas. Como muestra, una de las múltiples piruetas y acrobacias ejercidas durante la gestación de Watchmen. El capítulo titulado “Terrible simetría” es una especie de palíndromo visual. Muestra la enorme imaginación de Moore, ofreciendo una complicada vuelta de tuerca a la narrativa convencional del comic. La primera viñeta y la última son idénticas, pero si se comparan las demás, se verá que la historia avanza hacia un punto medio y a partir de ahí los escenarios mostrados desandan el camino recorrido. De esta manera al comparar la primera página y la última, vemos como Moore ha planteado que en las viñetas opuestas, la acción se desarrolle en los mismos entornos. Es tan difícil de explicar que no puedo imaginar el esfuerzo de planteamiento necesario para llevar esto a cabo.
Páginas centrales de este capítulo
Pero no solo de ejercicios visuales vive el comic. Moore es un narrador excelente y ello lo demuestra en otra obra que no ha recibido el respeto internacional que ha acompañado a Watchmen pero que aún así goza de un nivel altísimo. Estoy hablando de Top 10, un comic fundamental y  que contiene horas y horas de diversión para un amante de este arte. 
Lectura recomendada de hoy
Top 10 narra la historia de la comisaría de la ciudad de Neópolis. La única diferencia con respecto a un comic del género policiaco radica en que Neópolis es una ciudad habitada por seres superpoderosos y por ello la policía local se enfrenta a problemas como la invasión de un remedo de Godzilla alcoholizado o al asesinato de un Dios por su hermano. Las historias van desde la ficción a lo cotidiano con una maestría encomiable y ahí radica su enorme calidad. Moore salta y navega entre las subtramas con facilidad absoluta y siempre con una idea clara de cuál es el destino final y como llegar a él. Al mismo tiempo aprovecha para homenajear y permitir los cameos de personajes conocidos que pasean por Neópolis como si estuviesen en su casa. Todos estos cameos los podéis ver en el blog "El tribunal viviente". De esta manera Alan Moore combina una trama de corrupción en las altas esferas policiales con diversos casos menores como un acosador, un asesino de prostitutas, un caso de pedofilia entre los sidekicks (acompañantes adolescentes de superhéroes) e incluso un accidente de tráfico. 
La batalla entre ratoncitos y gatos con superpoderes es espectacular
Es precisamente el episodio del accidente de tráfico el que me ha llevado a escribir sobre el tema y el que destriparé ligeramente.  En este capítulo, el octavo, ya conocemos de sobra a los personajes. El eje de la trama es la teniente Colby, la cual viaja al lugar del siniestro entre dos teleportadores encontrando una nave y sus dos ocupantes fundidos con el cuerpo de un caballo gigante que participa en una especie de ajedrez cósmico. Lo que así contado suena como una estupidez intragable, una vez leído es de una maestría insuperable. Con un inicio tan extraño, este episodio pone en tela de juicio las creencias religiosas de la teniente Colby y relata con gran belleza los últimos momentos de los accidentados, de manera que los sentimientos expresados por el caballo y el hombre que aún siguen conscientes tras el choque, se hacen cercanos y realmente duros. Así de simple, así de difícil. Un accidente inverosímil, una trama ridícula y una demostración de habilidad narrativa sin igual. 
Escena del accidente
Luego puedes leer decenas de comics del Spider-man de los noventa o ver a Lobezno destripar innumerables veces al mismo agente de Hydra, pero de vez en cuando una historia te llega y se te graba en la memoria por haberte hecho reaccionar de algún modo. Es en esos momentos cuando el comic se sublima, transciende y se convierte en un arte. Por eso Alan Moore es un absoluto maestro.
Hermosa despedida

domingo, 11 de diciembre de 2011

RAYO (1) SPORTING (3)

Lo paso mal viendo el fútbol en directo. Hoy con cero a tres en el marcador y diez minutos para acabar, sentía que nos podían empatar. Y eso que enfrente había un equipo roto, una banda en la que solo destaca Michu y en la que es de agradecer la baja de Lass, un jugador que me llamó la atención en el amistoso de pretemporada y que está cuajando un buen año.

Al final victoria por tres a uno frente a un equipo malo en defensa. Mejor dicho, horrible en defensa. Un poco como nosotros el primer año de primera, en el cual, cualquier balón en proximidades del área despertaba el terror de los aficionados.

El Rayo es un candidato al descenso importante. Veremos si se salva por detalles, pero como estén todo el año a este nivel lo llevan claro y es una pena, ya que es un equipo simpático con una afición bastante correcta.

El árbitro, Mateu Lahoz, desde la tribuna lo vi mal, para variar. Me quedan las dudas de un penalti a Barral y varios fuera de juego, que no me parecieron, pero no estoy seguro.

En el Sporting, Juan Pablo vivió una mañana tranquila. No le vi casi ni trabajar. Firmaría partidos así para todo el año.

En defensa sorprendió la posición de Botía ¿Castigo para Damián? Veremos. No me gustó el murciano en esa posición. Como tiene tanta garra y tanta clase se pudo mantener a flote, pero con las ayudas constantes de Rivera. Bien es cierto que Lora o Damián también reciben ayudas del manchego, pero bueno, en definitiva, Botía es un gran central pero no un gran lateral. Gregory contundente y enorme, pero Iván no me convenció. Lo sigo viendo blandín y poco contundente por momentos. Lo dije y lo mantengo, Botía y Gregory atrás me parecen la mejor pareja. Roberto Canella tiene sus carajas pero parece más serio desde la pifia del partido contra el Levante.

En la media viene lo bueno. La pareja Rivera-André, hizo un partido estupendo. Son dos caballos de batalla. Barren, cortan, bregan, roban y pelean todo. Rivera pone la pausa y André la potencia y las salidas. Cuando se recupere Cases debería verse si se mantiene el sistema o se vuelve a adelantar al portugués. En las alas lo mismo de siempre aunque un poco mejor por el lado de Miguel. De las Cuevas hizo un buen partido y destrozó a su par en varias jugadas. Trejo nada. Leo a mucha gente en otros blogs defender al argentino, pero la verdad es que no le veo nada. Apático e indolente, no ayuda ni desborda. Para mí, no está rindiendo como debe.

Arriba y después de mucho tiempo, dos delanteros. También después de mucho tiempo, Novo jugó donde lo pidió hace muchos años, en ataque y por el centro, y marcó dos goles que pudieron ser más. Este hecho plantea dos cuestiones ¿Se equivocó Preciado poniéndolo en banda partido tras partido? ¿Se repetirá el sistema dado el buen resultado? Se verá. Por otra parte, Barral peleó una y para adentro. Ambos delanteros se mostraron luchadores y pesados para la endeble defensa rayista, si bien, en momentos puntuales parece que cada uno quiso hacer la guerra por su cuenta. En este equipo hay ansiedades y cuando Bilic, Novo, Barral o Sangoy tienen la opción de tirar, tiran, sin mirar para los lados.

Los cambios, Carmelo, Bilic y Sergio, no aportaron nada a un partido roto. Veremos si participan en el encuentro de Copa.

Este partido deja el debate de si ahora hay que volver a los dos delanteros y dejar en la banca a un medio o si cuando vuelva Cases regresaremos al clásico 4-2-3-1. Mi sensación es que Manolo conservará este esquema el día del Espanyol y en el momento que falle, que fallará, pues no hay esquemas perfectos, volveremos a su formación favorita.

martes, 6 de diciembre de 2011

INVESTIGAR EN ESPAÑA

Tras los demoledores hechos y circunstancias que han acompañado a los despidos masivos en el centro de investigación Príncipe Felipe de Valencia, cierta parte de la sociedad española se ha asomado a la cruda realidad de la investigación en España. Este interés durará escasos momentos, al menos hasta el próximo clásico del fútbol español o el próximo escándalo de Iñaki Urdangarín o Belén Esteban. Aún siendo una situación llamativa por las circunstancias que le rodean, es cierto que los medios de comunicación se han hecho poco eco del tema, al fin y al cabo la investigación no es un tema preponderante en España. Nunca ha sido uno de los ejes que sustentan la economía nacional. Nunca ha generado un icono, una persona-imán que pueda atraer al gran público. Esto no quiere decir que este país esté huérfano de investigadores de altísimo nivel, que los hay. Aunque algunos se han exiliado por gusto, por aprovechar la oportunidad o por no tener más remedio, otros se han quedado en el país, peleando contra viento y marea contra un sistema absurdo de financiaciones, la mediocridad imperante y un desconocimiento de la sociedad que aplaude los hitos conseguidos, pero ignorante de la realidad escondida tras el día a día del investigador. Pero para eso estoy yo, que tras casi una década en el mundillo os puedo acercar el reverso tenebroso que existe tras la luz de la investigación. Ahí van unos ejemplos de cómo una persona puede introducirse poco a poco en este maravilloso mundo de la investigación.

CHICLES DUNKIN

Hoy es día festivo. Para el que lleva todo un año en paro, la única diferencia entre un día laborable y uno festivo es que tu mujer no va a currar y que en la tele echan películas por la mañana en vez de los programas de todas las mañanas y eso me ha llevado a dos situaciones.

La primera ha sido preguntarme si emitirán luego “Hombres, mujeres y viceversa”. Ya que es un día que los niños están en casa, considero apropiado que vean ese programa para que los padres puedan decirles “Ves, Miguelín, si no estudias puedes acabar siendo un mandril como ese”. Si Miguelín es inteligente, en su cerebro de infante se grabarán esas palabras y en unos años en lugar de un científico parado y sin esperanzas, será un tronista cachas que le dice barbaridades semánticas a una chica que sería atractiva si no se pintase como un indio, .

La segunda situación se extrapola de un diálogo con mi mujer mientras vemos una serie tan estimulante neuronalmente como “Shin Chan”. En ella, mientras se baña, el pequeño Shinnosuke encuentra una pequeña figurita promocional de su personaje favorito de la televisión. A la luz de este hecho, hemos comenzado a hablar de cómo un niño se ilusiona con cosas tan simples y de lo hermoso de este comportamiento. Gracias a este pequeño diálogo he viajado a mi infancia previa a las olimpiadas de Seúl. 

Cuando tenía unos siete u ocho años, en el colegio Héroes de Simancas de Gijón comenzó a extenderse una moda entre los más pequeños del lugar. Corrió como la pólvora la existencia de unas pequeñas figuras con forma de animal que venían como regalo con unos chicles. Los chicles Dunkin. Con cada uno recibías un animal de un determinado color. Las figuras eran tan simples como geniales y además funcionaban como los cormos ya que existían unas más difíciles de conseguir que otras. De esta manera, en el recreo, no era extraño cambiar un hipopótamo y una cebra por el ciervo que te faltaba para terminar la colección. 

Se han abierto las puertas de mi memoria y esto me ha permitido recordar el salir de clase con mi madre y parar en el kiosco más cercano para adquirir uno de estos chicles, más caros que los demás. He recordado como me ilusionaban las figuras de mayor tamaño, correspondientes a los animales más grandes como el rinoceronte o el bisonte y como palpaba los envoltorios para ver si era capaz de reconocer la figura contenida en el sobre. Recuerdo la decena de veces que saqué un oso hormiguero de su paquete. Recuerdo como tuve que maquinar para conseguir la figura que culminaba mi colección, un zorro que era imposible de encontrar y con el que di gracias a una extensa red de información que generé por todo el patio del colegio con solo ocho años. Todo ello sirvió para localizar a un chico mayor que yo y con el que superé todas mis trabas y timideces en aras de completar una colección, mi primera colección. A este chico le di todas mis figuras repetidas a cambio de un zorro azul al que le faltaba la cola. Puede que me estafase un poco, pero esa tarde, para mi felicidad, en mi estantería reposaba aquel animal mutilado junto al resto de mis trofeos.
El pingüino es más grande que el gorila ¿y? a un niño las dimensiones no le importan, eso empieza en la adolescencia
Lamentablemente dicha colección ya no está conmigo. Con los años esas cosas pierden importancia y tiempo después la recuperan. Puede ser un capricho, pero veo las imágenes de esas figuras y me apena haberlas perdido para siempre. Por otra parte merecen el mayor de los reconocimientos por parte de un coleccionista de muchas cosas como soy actualmente.  Figuras de Marvel, figuras de Batman, figuras de Soundwave, camisetas de fútbol, películas o comics.

Con esos animales y esos chicles empezó todo y no me he dado cuenta hasta hoy. Se merecen mi homenaje.

Muchas gracias a la página http://chicledunkin.blogspot.com/ que ha permitido bañarme en su información y extraer de ella algunos recuerdos olvidados, así como todas las imágenes que acompañan esta entrada.

sábado, 3 de diciembre de 2011

SPORTING (0) REAL MADRID (3)


Pasó lo que tenía que pasar. Perder contra el Madrid es un resultado que entra dentro de la lógica y más aún con las diferencias que año a año van aumentando entre los dos clubes tradicionalmente punteros de la liga española y todos los demás.
Vino el Madrid buscando una guerra que no existió, en un partido de fútbol no excesivamente duro. El club blanco mostró su enorme pegada y que no necesita mucho para pasearse por esta, cada vez más mediocre, liga española.
El árbitro mostró aquello que todos, salvo mentes dominadas por los voceros mediáticos, sabemos. El arbitraje español es de un nivel pésimo. Si encima se presiona a los árbitros día sí, día también, su trabajo es cada vez más nefasto y mediocre. Desde siempre los árbitros han favorecido más a los clubes grandes. Es puramente una cuestión estadística. Los que más peligro crean, más saques de falta ejecutan. Unas veces estarán bien señalados y otras no tanto. Sin embargo la presión mediática contribuye a esperpentos como el perpetrado por Iturralde que hoy atravesó momentos de severa enajenación mental, prestando excesiva atención al banquillo y señalando faltas inexistentes mientras dejaba pasar otras. Habitualmente el beneficiado era el club blanco, como es habitual y poco de extrañar. Antes de cualquier partido de Barcelona o Madrid se examina con lupa al colegiado de turno, se sacan sus errores en portadas y telediarios y luego el hombre, aunque sea inconscientemente, se ve coaccionado en el desarrollo de su labor. Si encima es un trabajo muy difícil, y encima es un trabajador mediocre, apaga y vámonos. Por otra parte los jugadores (de cualquier equipo) ayudan poco y caen demasiadas veces en una picaresca que a la larga puede ser perjudicial en el mundo de la información en el que nos movemos en el que todo se sabe y se repite mil veces. Hoy, me ha llamado la atención como en una falta ejecutada por Cristiano que golpea en la barrera del Sporting, Pepe, incrustado entre los defensas asturianos y de espaldas al balón, sin ver nada de la jugada, de repente empieza a reclamar una mano que es imposible que haya visto, y que de hecho no existía. En fin, esto pasa hasta en las pachangas de barrio (Hoy ganamos por tres a dos a los segundos de mi liga de fútbol 7, que no van a ser todo penurias).
En el Sporting, un poco de todo. El equipo ha bajado el nivel, aunque hoy no era el mejor día para medirlo. El domingo que viene contra el Rayo es una prueba de fuego para dirimir el auténtico lugar del Sporting.
Juan Pablo estuvo regular. Salvó un par de jugadas y parece que se come el primer gol, pero es cierto que el instinto natural de un portero en ese tipo de jugadas es taponar el pase.
En defensa Canella estuvo bastante bien. Mejoró y demostró una seriedad y contundencia que hay días que pierde. Botía y Gregory hicieron lo que pudieron. Ahora mismo me parece la pareja de centrales titular del Sporting. Al francés le agradezco que me haya hecho perder un año de vida en una jugada en el minuto veinte, en la que siendo el último defensa, regateó a dos rivales que le venían por la espalda en el círculo central. Caso aparte el de Damián. Si contra el Getafe estuvo bien, hoy ha sido horroroso. Todo le llegaba por su lado y se vio incapaz de hacer frente a las acometidas blancas. Para más inri, el primer gol llega en un error suyo al querer despejar con la derecha un balón que le venía franco a la otra pierna. A partir de ahí cuesta abajo sin frenos. Un coladero, pero ni el día de Getafe era un crack, ni hoy un desecho futbolístico.
En la media, Eguren tapona y punto pelota. Nada más. A mí es un jugador que me gusta, pero que necesita de alguien que mueva el equipo. Fue expulsado sin cometer ninguna falta clamorosa. Nacho estuvo correcto aunque en cada partido pierde algún balón comprometido. Para mí el mejor fue André que tiene una capacidad de sacrificio excepcional, luchando y metiéndose en todo. El problema llega en las bandas. De las Cuevas no parece estar feliz allí. Es cierto que el alicantino tarda en coger el pico de forma, pero me parece que no se luce como debería. Por la otra banda, pese a las continuas alabanzas, creo que jugar con Trejo ahí, a día de hoy es hacerlo con un jugador menos. Apático, fallón, chupón. No recuerdo un jugador que pierda más balones y haga menos por recuperarlos. Me está disgustando su actitud.
Arriba Barral vive de rentas y lleva varios encuentros sin participar. En mi opinión Sangoy y Novo tienen más calidad que el andaluz y también pelean la pelota. Hoy Barral ni la olió y el argentino en un minuto hizo un desmarque en el área que acabó en penalti no pitado. Por cierto que este penalti, para Tomás Roncero, demuestra que la liga está amañada en favor del Barcelona, ya que el no pitarlo es la prueba de que los árbitros favorecen a los culés y niegan la mayor a los merengues. Una más de las decenas de razones para dejar de leer la prensa deportiva, razones que mi diminuto cerebro obvia cada día, haciéndome caer una y otra vez en la trampa de abrir las páginas de los más "prestigiosos" diarios deportivos nacionales.
Sin más, derrota sin paliativos.Olvidar y salir para adelante. Mantener una actitud positiva y luchar cada partido. La imagen de hoy no ha sido horrible salvo en el caso de Damián, pero el equipo necesita puntos y Vallecas es un buen sitio para volver a sumar.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

MELVIN NO PUEDE DORMIR


Melvin entró en la casa como una rata, no solo por el poco ruido, también por sus gestos, su respiración, su mente incluso, guidada por los instintos más primarios, por las fuerzas animales que el hombre ha enterrado bajo años de evolución. Pero en el caso de Melvin, la locura ha abierto el nicho para instintos depredadores ocultos.

Melvin es un pobre hombre, sabe que es un pobre hombre y todos le dicen que es un pobre hombre, pero en sus sueños, cuando duerme, es un hombre imponente, triunfador e imparable. Aún así, una vez despierto, la fuerza que dan los sueños hace que Melvin  se sienta grande, días en los que está destinado a grandes cosas y en esos días, Melvin escapa por la puerta de atrás de su autocontrol y se convierte en un depredador, un monstruo. Cuando la razón salta por la ventana abandonando el barco, Melvin da salida a su única forma de expresión y busca mujeres a las que someter. No es un acto de locura. Una vez que una mujer despierta ese lado siniestro de su mente, Melvin no parará hasta hacerla suya, lo planea, lo busca, lo necesita. Hoy paseando, ha visto a una mujer de aspecto pudiente, vestida como una alta ejecutiva, con una seguridad y una fuerza que Melvin le quitará y absorberá hasta hacerla suya, porque Melvin no es idiota y sabe lo que es, sabe que no es nada, es consciente de su bajeza, pero llegado el momento impondrá su fuerza tomando la de alguien más débil. Así que Melvin la sigue y la estudia. No hay marido, ausente supone. En los dos días que la ha seguido no lo había visto, pero hoy ha observado que la mujer entraba en casa con un niño en un carro para bebés. Melvin no entiende la causa, ni falta que le hace, pero la presencia del niño le excita y le empuja a la decisión final. La hará suya. Una vez atravesada la puerta, solo necesita sigilo. No oye ni televisión ni radio en la planta inferior, solo un  tenue ruido en la planta superior de la casa. Melvin suda imaginando las atrocidades que cometerá. Piensa arrastrarla del piso superior y violarla en las escaleras para luego lanzarla a la planta baja por las mismas. Piensa en reírse y disfrutar, en verla llorar y gemir, la baba se le cae por la comisura cuando comienza a ascender despacio y en silencio. Ya en el piso superior una luz suave  sale de una habitación entrecerrada. Melvin se arrastra como un reptil en dirección a la misma mientras por su mente pasan imágenes de una mujer semidesnuda peinando sus rizos ante el tocador. La música monótona y sin acordes claros no penetra en la mente de Melvin. Ya no oye, apenas ve, consumido por un deseo irracional. Entonces Melvin abre la puerta y se paraliza. La mujer se gira en el interior de una habitación cuyas paredes están bañadas en rojo. Está semidesnuda, sí, pero su único ropaje es la sangre que le cae desde la mandíbula hasta los tobillos, cubriéndole el pecho y la cintura. La tenue luz la baña reflejándose y emitiendo un fulgor escarlata. Melvin se queda quieto, su instinto de violador ha ido a pedir socorro a su instinto de supervivencia, pero éste le responde con un vuelva usted mañana. La mujer lo mira y sonríe con el niño muerto a su espalda y se abalanza hacia Melvin con el cuchillo con el que acaba de cometer el acto más atroz, y es en ese momento cuando Melvin por fin es consciente de una verdad, que ni siquiera el peor de los hombres puede hacer sombra al mayor de los diablos. Melvin logra huir, la mujer le corta las manos y el pecho, pero logra escapar escaleras abajo, irónicamente cayéndose por las mismas. Huye por la puerta mientras oye risas que escapan de la casa y que le acompañan en su huída durante minutos que parecen horas. Llega a su casa y piensa en llamar a la policía pero sabe que no puede hacerlo, le descubrirán. 

Melvin es un pobre hombre, sabe que es un pobre hombre y todos le dicen que es un pobre hombre, pero en sus sueños, cuando duerme, es un hombre imponente, triunfador e imparable.

El único problema es que ahora, Melvin no puede dormir.
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