lunes, 19 de abril de 2021

DE AMOR Y MONSTRUOS (2020)

 

Resulta difícil hacer, hoy en día, una película que haga disfrutar a los que crecimos con el séptimo arte de los ochenta y noventa. Somos gente vieja, caduca y obsoleta. Mareados por los giros de cámara, por los personajes vacuos y las historias sin rumbo. Tan incapaces de recordar los nombres de los héroes de acción modernos como de olvidar aquel primer encuentro con Indiana Jones, Número 5 o aquel cabrón de Gremlin de pelo blanco. La memoria y la nostalgia ocupan un primer plano y causan tal telón de acero que pareciera que somos impermeables a nuevos conceptos. Es por ello por lo que recomiendo disfrutar de esta “De amor y monstruos”. Una película clásica, con sus limitaciones y sus maravillas.

Los efectos especiales están muy bien

Se dio la coincidencia de que empezamos a ver esta peli tras visionar parte de “Super 8”.  En 2011, Spielberg y JJ. Abrams intentaron traernos las aventuras de nuestra niñez. Historias que incluían habitualmente a un grupo de prepúberes corriendo hacia la aventura que significa hacerse adultos. El pasado y el presente de los blockbusters entregaron una película correcta, pero tan forzada que era incapaz de retrotraernos a nuestra infancia. Los que crecimos en la prehistoria nos enamoramos de la belleza de lo simple y esa belleza está plasmada en la historia que nos entrega este año un director casi novel, Michael Matthews, que con lo que Marvel se gasta en café nos entrega esta aventura que no engaña a nadie ya desde el título. Incluye amor y monstruos. 

Super 8 y los molestos brillos de JJ Abrams

jueves, 1 de abril de 2021

CONCURSO-OPOSICIÓN (1975)

Existe un momento en la existencia en el cual la vida pierde parte de su encanto. Encerrado entre cuatro paredes, en una oficina ajena a la luz del sol, con el tiempo justo para comer tu almuerzo y volver al trabajo, la mente abandona toda esperanza de bienestar y se impone una terapia. Es la oportunidad de encender una bombilla, hacer una llamada a lo racional, a lo vital y a lo fundamental. Es, en suma, ese instante en el que todo cobra sentido y eres consciente de que se impone una retirada estratégica al mundo del absurdo. Ha llegado la hora de comerte unos macarrones con chorizo y leer un Mortadelo. 

miércoles, 3 de marzo de 2021

LIBERTAD DE EXPRESIÓN

Está muy en boga la profesión de opinador, oficio que permite a quién lo desempeña el decir, desdecir y contradecir cualquier cosa acerca de cualquier tema. Lo bueno de este tipo de ocupación es que autoriza a esgrimir una maestría sin igual en cualquier campo. Así tenemos peritos del séptimo arte metidos a epidemiólogos, talentos musicales con un envidiable conocimiento de la situación geopolítica actual, o licenciados en ciencias de la información que lo mismo destapan tramas de corrupción del más alto nivel que elucubran sobre la marca de gomina de la última y fulgurante estrella del Real Madrid. 

Inda ha aprendido tanto de fútbol que ya puede hasta simular agresiones

Renacentistas mujeres, hombres y viceversa que, puestos a opinar, no conocen límites para su imaginación, lo cual está muy bien. Ponerle un candado a la mente humana es poco menos que una tropelía, ya que de las mentes más insospechadas puede surgir una idea genial. Claro que esperar lo inesperado no es siempre la mejor opción, así que la pregunta que cabe hacerse algún día es, ¿por qué de súbito la lista de voces versadas en cualquier área se alimenta casi exclusivamente de presentadores de televisión, tertulianos, actrices o tonadilleras mientras se obvia a los verdaderos expertos?

Ejemplo de científico tras discusión con reina de la farándula

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