jueves, 6 de octubre de 2011

¿CUÁL ES EL PROBLEMA?

Últimamente ha saltado a la palestra la apreciación del juez del Olmo acerca de la palabra “zorra” en una denuncia sobre malos tratos. El susodicho magistrado hace hincapié en que esa palabra no tiene que ser necesariamente un insulto, y en base a este hecho, reduce la pena del encausado de un año a ocho días. Todo esto tiene lugar mientras en la televisión nos bombardean con anuncios para que la gente denuncie los malos tratos sufridos o presenciados.

Tiempo atrás surgió una campaña publicitaria más agresiva, una campaña de sensibilización frente a la violencia de género en la que se hacía hincapié en “sacar tarjeta roja al maltratador”. No podría estar más de acuerdo en que esa debería ser la actitud ciudadana ante tales actos y en parte considero que a pesar del grave incremento de este tipo de crímenes que viene sufriendo la sociedad española, esta misma sociedad responde frente a ellos con indignación y rabia. Actualmente, cualquiera que presencie un acto delictivo de este tipo, podrá denunciar al maltratador, lo cual favorece a las víctimas, que suelen vivir en un estado de temor, ansiedad o dependencia psicológica o económica con respecto a sus agresores. De esta manera se favorece que desde la individualidad se pueda atacar a esta lacra global, entonces ¿Cuál es el problema?

El problema surge después. De nada vale que yo “saque tarjeta roja al maltratador”, que lo denuncie, que intente detenerlo, si luego las sanciones impuestas al mismo son irrisorias. Hace escaso tiempo sucedió un caso muy cercano a mi, donde el exmarido armado hasta los dientes incluso con un instrumento de batalla medieval, atacó a su exmujer, emboscándola en un garaje, disfrazado y bien preparado. Solo la intervención de uno de los vecinos le permitió a ésta, salvar su vida. Detenido y llevado a juicio, la “tarjeta roja”, se convierte en “amarilla” por arte de magia, gracias a una sentencia que se excusa en que el hombre no utilizó toda su fuerza y todas las armas de las que disponía, ya que algunas permanecieron almacenadas en su vehículo. Entonces, ¿eran un adorno en el maletero de su coche? También revela que en ningún momento hizo expresión verbal de su deseo de matar, lo cual parece ser indicativo de un deseo de no hacerlo. Visto que este “buen hombre” que solo pretendía asustar a su exmujer, reventándole la cabeza, no hizo todo lo que debía para matarla, el juez le impone una sanción de cinco años de cárcel, que finalmente y previo pago de tres mil euros, quedan reducidos a poco más de tres. Tres años por intentar matar a tu expareja, a la calle y vuelta a empezar, entonces ¿Cuál es el problema?

El problema esta vez surge de que en este mundo de la información que vivimos, cualquiera puede leer como se sancionan estos hechos en decenas de medios de comunicación y una vez convenientemente informado del suceso, esta sentencia no anima a “sacar tarjeta roja al maltratador”, de hecho, el ciudadano común como yo o usted, puede pensar, ¿Para qué? Denuncio el maltrato, me involucro, voy a juicio, declaro y… en cuatro días me encuentro a ese mismo hombre cara a cara en mi calle, ¿Merece la pena? Sé que no ocurre en todos los casos juzgados, pero con que ocurra en uno ya basta, ya que llegará rápidamente a cualquiera con acceso a Internet o al quiosco de la esquina, y es esa persona la que puede presenciar el siguiente acto de maltrato y quedarse mirando sin actuar mientras piensa ¿Cuál es el problema?

domingo, 2 de octubre de 2011

SPORTING (0) BARCELONA (1)

En ocasiones, al ser seguidor de un equipo pequeño, simplemente con ver esfuerzo, lucha y entrega por parte de tus jugadores, ya te quedas contento. Ese ha sido el caso hoy. Se ha visto un equipo alejado de la dejadez y apatía de anteriores ocasiones y el cambio de imagen invita a pensar en invertir la caída libre en la que nos encontramos. 
El Barcelona hizo lo esperado, posesiones largas y mucha presión cuando se perdía el balón. El árbitro Clos Gómez, como siempre que se juega contra un grande, ante la duda la más tetuda.
En el Sporting buena imagen. Pese a no marcar y apenas inquietar, da la sensación que esmerandose así, se puede pensar en ganar al Granada, al Rayo, equipos de nuestra liga, que hasta ahora nos miran por el retrovisor. Juan Pablo estuvo bien. Para haber jugado con el Barça, no tuvo mucho que hacer. La defensa en su sitio, como en la segunda vuelta, correosa. Barral a lo loco como siempre y sin opciones de remate claro. Sin embargo me quedo con la media. Con un André que vuelve a ser el torín del año pasado, Cases que da otro aire y Rivera que debe de tomar sangre de tigre como Charlie Sheen y hoy me gustaría saber los kilómetros que ha corrido. Me llama la atención que haya jugado Bilic, que llevaba tiempo apartado. 
En la parte negativa, Trejo, que cree que en el Sporting con un par de caños y un regate vas a cumplir el expediente y eso aquí no se le permitía ni a superclases como Lediakhov. O espabila o se lo comen. 
Espero que Preciado mantenga defensa y mediocampo de cara al futuro y que la intensidad mostrada hoy siga en los posteriores partidos. Lo de tener esquema de juego ya lo dejamos, habrá que ir poco a poco.

UN PEQUEÑO PASO PARA EL HOMBRE

Todo había sido perfecto. El módulo había aterrizado sobre la superficie del satélite con inusitada suavidad. El comandante bajó las escaleras y su acertada y ensayada frase recorrió todo el mundo entre aplausos y vítores. Un avance, un paso más en la construcción de un nuevo futuro. El comandante paseó dubitativo sobre la superficie de aquella roca, tanteando los efectos de la menor gravedad. Cuando comprobó que todo iba bien llamó al segundo de abordo. Todo era perfecto. Las imágenes transmitidas de la hazaña, quedarían grabadas y se emitirían por los siglos de los siglos, pero ahora, tocaba el trabajo duro y oscuro, el trabajo de campo, el sumar hallazgos. Las cámaras se apagaron y el comandante y su segundo comenzaron a pasear por el satélite recogiendo muestras y comunicándose brevemente por el intercomunicador. La tarea rutinaria se convirtió en ilusión.
-¡Que visión tan hermosa!- comentó el comandante observando el planeta azul alrededor del cual orbitaban en ese momento. Su segundo asintió. La belleza inenarrable de aquella bola de agua era sobrecogedora.
-Pronto estaremos allí- Respondió el segundo al mando –Será maravilloso- añadió.
Ambos paseaban a prudente distancia del módulo que les había permitido colonizar los primeros aquel pedazo de roca y polvo. De pronto el comandante sintió, más que vio, algo a su izquierda. Embutido en su traje espacial, protector frente a los estragos del vacío, el comandante de la primera expedición, avanzó en dirección a la figura que destacaba en el horizonte. Ascendió una pequeña colina arenosa y lo que vio casi lo tumbó de espaldas. Con gestos rápidos y disimulados llamó al segundo al mando. Este se apresuró a acercarse, todo lo que permitía la escasa gravedad y el difícil vestuario. Mientras, el comandante se agitaba y se ocultaba tras la escasa colina que le servía de escondite. Cuando el segundo al mando llegó, se escondió unos instantes. Asomó la cabeza y se quedó estupefacto. El comandante le sugirió que se agachara para no ser visto. Dos extraños seres de color blanco y con un único y gigantesco ojo, caminaban a saltos en dirección a una construcción de pequeño tamaño. Su extraña fisonomía dejaba claro que no estaban adaptados a la superficie por la cual se desplazaban con dificultad. Tras de sí, dejaban un pequeño objeto inidentificable.
-¿Qué es eso, señor?-
-No tengo ni idea-
-¿Qué hacemos señor?
El comandante miró a su segundo y con la voz temblorosa repitió –No tengo ni idea-
Ambos permanecieron ocultos, mirando alrededor, y el terror se apoderó de ellos cuando la construcción en la que se habían introducido los dos alienígenas se elevó. Temieron por su tercer compañero, que les esperaba orbitando sobre el satélite. Cuando la nave alienígena hubo partido y se aseguraron de estar solos, el comandante avanzó lleno de pánico en dirección a aquel objeto nunca visto pero claramente manufacturado, no natural. Se acercó lentamente. Desarmado y temeroso llegó a su altura. A cierta distancia el segundo al mando le siguió. Se colocaron en torno al objeto, echando furtivas miradas en derredor. El comandante tocó el extraño objeto, lo acarició y no comprendió nada.
-¿Qué significan esos colores y esas figuras?-preguntó el segundo
-No lo sé- respondió el comandante.
-¿Esto significa que no estamos solos en el universo?-
El comandante ZZorgasx dudó por unos instantes, sus tres dedos sujetaron la parte más fina del extraño hallazgo y se deslizaron hasta la rígida tela de la parte superior en la que se dibujaban unas barras y estrellas que para él nada significaban. Miró a su segundo que se apoyaba en su apéndice trasero para mantener el equilibrio.
-Eso parece- respondió.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...