miércoles, 5 de marzo de 2014

ALL HAIL THE KING



En plena era de la información todavía quedan resquicios para la sorpresa. En un mundo donde todo se sabe con meses de antelación, lo inesperado no es tan valorado como debiera. Hoy en día cualquier película presenta antes de su estreno un tráiler al que precede un teaser, previamente adelantado con un mini spot y con la filtración del guion completo. Ante esta tesitura las sorpresas parecerían cosa del pasado, pero no es así y cada cierto tiempo nos la cuelan, generando estas engañosas y poco habituales prácticas una respuesta en forma de enfado por parte del engatusado. 

Es por ello que hoy voy a hablar de mentiras y cortos.


domingo, 23 de febrero de 2014

SPORTING 2 ALAVÉS 0



Es el Sporting un equipo unido. No solo a nivel de plantilla donde parece verse ese entendimiento que se destina a grandes metas. No hay divismos ni grupos y todos parecen mantener un nivel de unión excelente para el objetivo propuesto. La unión con la grada tampoco es discutible y pese a puntuales objeciones a determinados jugadores (evidentemente me refiero a López Garai), el sportinguismo parece decidido a recompensar a los suyos con aplausos a la mínima ocasión. 

Con estos mimbres, fácil es hacer buen cesto. Si a ello le sumamos que el equipo ha perdido 4 partidos de 27, lo normal es que la euforia viaje viento en popa. Sin embargo el domingo pasado sucedió algo extraño. El buen juego rojiblanco desplegado en La Coruña, siendo superior a un rival de prestigio como es el Deportivo, ya debería ser suficiente para que la inercia positiva del Sporting fuese más importante. Además, la labor del árbitro en aquel partido fue tan destructiva que, habitualmente, este tipo de adversidades unen más a los equipos que las sufren.

Sin embargo el Sporting y su entorno se pasó la semana hablando de árbitros, tiempos añadidos, empujones, corners que no son y demás, obviando que venía a Gijón el único equipo capaz de pintarnos la cara en toda la liga.

El Alavés llegó al Molinón convencido de sus posibilidades como equipo visitante y durante gran parte del encuentro maniató al Sporting con un juego rápido y bien construido. Sin crear excesivo peligro, los vascos tuvieron más claridad de ideas y solo la dinamita del ataque rojiblanco le permitió meter el miedo en el cuerpo al Alavés. El duelo de delanteros se solventó con tiro al palo de Stefan y buen remate ajustado de Viguera.

Tras el mazazo de Riazor, tocaba ganar, pero las cosas no pintaban del todo bien. En esta ocasión el rival no venía a encerrarse en su área y lo que, en principio, parecía propicio estaba generando más problemas de los debidos. Sin embargo había que ganar. Lo de La Coruña había sido un palo en las ruedas del carro sportinguista, pero no ganar en casa al Alavés ya suponía un problema añadido de falta de eficacia como local.

Tras cerrar la primera parte con una de esas decisiones arbitrales que, más que injustas, ayudan a dejar claro que lo de La Coruña fue un desastre por parte del colegiado, dio inicio una segunda parte diferente. El Alavés dio un ligero paso atrás y el Sporting comenzó a cargar tímidamente. Sin juego de banda, pues ni Lora ni Carmona gustan de aparecer como extremos, el Sporting lo fio todo al ataque por el centro y por allí llegó el gol del mallorquín tras aprovechar un balón peinado al área pequeña. Ahora faltaba matar el partido.

Sin embargo, de matar las esperanzas locales de un partido sin sobresaltos arbitrales se encargó uno de esos colegiados que deciden que es hora de mostrar su valentía en un buen escenario como el Molinón. El gol de Bernardo a la salida de un córner viene precedido de un choque entre dos jugadores vascos. Se señala falta a Stefan (capaz, por lo que se ve, de derrumbar a dos jugadores con un toque de pecho) y se anula la merecida sentencia por parte del Sporting. Parecía, para los pesimistas como yo, que volvíamos al trigo de un final con susto. Sin embargo Lekic dio una lección a más de uno de cómo ha de obrar un futbolista de banda. Desborde, pase espectacular al corazón del área y gol de un Santi Jara que necesita mejorar y todavía no progresa adecuadamente.

Al final victoria antes del partido de Ipurúa. Positivo encuentro para algunos jugadores como Iván o Luis, éste perfectamente asentado como lateral titular. Ligera bajada de rendimiento de Barrera que quizá necesite un descanso para volver a ser el jugador imperial de la primera vuelta.

Ahora toca ver que hacemos en plaza grande. Quitarnos de en medio al Éibar y pegar un golpe en la mesa alejados de trifulcas con árbitros y de resultados extraños. Toca ganar y dejar claro que estamos decididos a no necesitar del play off para jugar el año que viene en primera.

viernes, 21 de febrero de 2014

EL SOLDADO DESCONOCIDO



 
En 1945 el centro de prisioneros de Dachau es liberado por las fuerzas estadounidenses. Al frente de los comandos se encuentra un hombre conocido, qué contradicción, como “El soldado desconocido”. Sin nombre, sin rostro, sin familia. El horror tras las puertas del campo de exterminio nazi es demasiado para él y, enloquecido, el Soldado desconocido abre fuego sobre los rendidos guardianes alemanes. 

Cronológicamente, éste sería el inicio de la historia de “El soldado desconocido” que Garth Ennis escribió en 1997. Sin ser un fan de este escritor norirlandés, sí que me llamó la atención este comic desde la primera vez que lo pude hojear. Se trata de un tebeo con múltiples lecturas, la primera y más evidente, una clara posición frente al militarismo y la intrusiva política exterior norteamericana.

El comic nos cuenta como el agente Clyde de la CIA sigue una extraña pista que le lleva de un caso sin importancia a pisar los talones del Soldado desconocido. Sus informadores le relatarán cada masacre y cada paso que el veterano agente enmascarado del servicio de defensa estadounidense ha tenido que cometer por el supuesto beneficio de su nación.

Los pactos con el Shah de Persia, las matanzas en Vietnam o las masacres en la Nicaragua sandinista son solamente muescas en el cinturón de un soldado que vive para perpetuar el sueño americano de una guerra eterna. El Soldado desconocido es simplemente un monstruo originado por y para la destrucción y la muerte. Nacido en la guerra para sublimarla como arte, sus acciones son despiadadamente útiles para el gobierno que representa.

Sin embargo el Soldado desconocido ha sido engañado. Al descubrir que el gobierno estadounidense había pactado con altos dirigentes nazis su liberación, extradición y posterior servicio en la próxima “Guerra fría” con los soviéticos, el ahora veterano soldado que sintió estar del lado del cielo en Dachau no lo resiste y se rinde a la evidencia que le muestra que ha servido a un gobierno corrupto que ha velado por intereses propios alejados del patriotismo, la honestidad o la decencia.

Encaminado a la retirada, el Soldado no se rinde y busca un sustituto. Aun habiendo sido engañado, es consciente que la guerra es parte fundamental de la historia de los Estados Unidos. Está en su sangre, en su misma fundación. Alguien ha de heredar su manto y el elegido es el agente Clyde.

Sin embargo el solitario agente de la CIA no es la herramienta que Estados Unidos necesita. La búsqueda del Soldado desconocido inició una cadena de acontecimientos que originó la muerte de una mujer. Una simple compañera de trabajo que sonrió a Clyde una vez. Nada más. Clyde solo busca la verdad sobre el Soldado. Puede ser un loco soñador, un romántico, un boy scout, pero no es un monstruo y en el cementerio de Arlington, Clyde y el Soldado, cara a cara pondrán las cartas sobre la mesa. Puede que el Soldado deba existir para servir a los Estados Unidos, pero para ello debe aceptar su propia condición como arma y como monstruo, y Clyde no está dispuesto a hacerlo.

A grandes rasgos esa es la historia narrada por Ennis y Plunkett en cuatro arcos. Una historia sucia, dura y desesperada. Una manera de narrar la vida de los Estados Unidos desde el reverso tenebroso de una nación abocada cada día al conflicto bélico pero decidida a esconder esa actitud tras altos muros. Un excelente comic con una trama tan sencilla y amena como dura y con un desenlace tenso y dramático perfectamente narrado y escenificado. En un momento en el que Hollywood escarba dónde sea en busca de ideas, aquí les dejo una.

Clint Eastwood delante y detrás de la cámara, escenas bélicas impresionantes y un thriller de acción político de alto nivel.

Yo pagaría por verla.
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