viernes, 19 de diciembre de 2025

JUGANDO PACHANGAS 2025

 


Somos en Jugando Pachangas amantes de, principalmente, dos cosas. Primero, nos encanta usar el plural mayestático. Así, sin cortapisas ni venir a cuento. Nos da enjundia y autoridad en cualquier materia. Lo segundo que más nos gusta son las listas. Nos encantan las listas con cosas enumeradas, colocadas por orden aleatorio, alfabético, ecléctico, numérico, trófico o simplemente porque sí. también nos encanta la palabra pantagruélico, y si tuviésemos que hacer un top-3 de palabras, que no tenemos por qué, pero que haremos igualmente, quedaría así: 1. Pantagruélico por lo hermoso y musical de cada sílaba; 2. Sinvergonzonería por no conocer a nadie en nuestro entorno genético o adquirido capaz de pronunciarla sin trabarse; 3. Ojete. Aunque, honestamente, creemos que ojete debería ser el número uno en cualquier lista de palabras. Yo cada vez que dijo “ojete” en voz alta, me parto el ojete. También es que soy de gustos sencillos, de ahí la explicación a los siguientes elementos que componen las listas con lo mejor del año, confeccionadas democráticamente por todos los miembros de la editorial que da vida a esta magnífico podreblog.

viernes, 14 de noviembre de 2025

PREDATOR: BADLANDS

 


En 1987, hace casi cuarenta años, Arnold Schwarzenegger tenía cuarenta años. Él era diferente y nosotros también. John McTiernan no había pisado prisión y, contando diez años menos de los que yo tengo ahora, parió una de las obras maestras del cine de ficción y acción. Querer volver allí es imposible salvo que Doc nos traiga el DeLorean que inventó allá por 1985. Los tiempos han cambiado y uno almacena memorias con cariño. Te ibas al quiosco a por tebeos, la liga tenía play-off y todavía no sabíamos que el estanozolol iba a aguar el récord de Ben Johnson ni imaginábamos que Perico iba a ganar el Tour. Éramos más inocentes. Pero ya llovió y se llevó esa inocencia.

Miren al Bill del 87. Sabiendo lo que sabemos, ¿a que tiene la mirada sucia?

sábado, 18 de octubre de 2025

MIS GAFAS DE COLORES CURAN EL CÁNCER

 


Me pasa una cosa curiosa con Marcos Llorente. Dos cosas curiosas, de hecho. La primera es que pese a ser un tío internacional por España, titular con el Atlético de Madrid y heredero del apellido Llorente de amplio pedigrí en el fútbol patrio, no tengo ni idea de qué ni cómo juega. No sé si es lateral, medio, delantero, rápido, diestro, cojo o con buen remate de cabeza. No lo sé ni me importa porque no tengo ni idea de fútbol ni sería capaz de diferenciar un carrilero izquierdo de un lateral que defiende flojito. La segunda cosa curiosa es lo mucho que nos parecemos Marcos y yo. Yo opino de fútbol sin saber pegarle una patada a un bote y él opina de Biología Molecular con la capacidad cognitiva de un hámster. El tío de las gafas de colores habla de “Biología de verdad” pero los biólogos de verdad no parecen estar muy de acuerdo con el bueno de Marcos. Para darle peso al resto del texto, recordemos que, pese a que me gusten los Transformers, Batman, Mortadelo, las pelis de cocodrilos y los kínder sorpresa, yo soy doctor en Biología Molecular. El que lleva ventitantos años currando en un laboratorio y el que trabaja en una de las diez mejores universidades del mundo (lo que vendría a ser el Atlético de Madrid del campo de la investigación) soy yo. Yo tengo la oficina donde antes vivía y trabajaba Charles Darwin, claro que el que juega donde jugaban Futre o Schuster es Marcos Llorente y a veces uno no está a la altura de los que vinieron antes.

Igual también opinamos diferente en temas de evolución

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