domingo, 11 de febrero de 2024

CRÓNICAS CHIGRERAS. DE COMO JUGAR MAL Y NO MORIR EN EL INTENTO

 


Decíamos ayer muchas cosas, casi todas inciertas, casi todas equivocadas. Es la tercera vez que hablo del Sporting en un año y cada vez que comento algo, pasa todo lo contrario. Un superpoder que me podría convertir, con total facilidad, en el próximo candidato del PP a la presidencia o en el consejero más leal de Joe Biden.

Los tests cognitivos para presidentes USA vienen el los menús del McDonald´s

miércoles, 27 de diciembre de 2023

JUGANDO PACHANGAS 2023

Se acaba otro año más. Van doce desde que abriera este cada vez más moribundo blog. En un mundo donde la información se consume lo más rápido y visualmente posible y en el cual apenas existe tiempo libre, escribir dos páginas sobre cualquier idiotez está destinado al fracaso. De todas maneras, el éxito nunca fue el objetivo de Jugando Pachangas, una página que nació y morirá sin objetivo definido. Como el caos es marca de la casa, vamos a cerrar el año con un discordante “Lo mejor de 2023”, porque si lo hacen todos los medios de comunicación, aquí también tenemos derecho. Esta entrada carece totalmente de sentido porque muchas de las cosas que he disfrutado en este 2023 pueden haberse escrito, proyectado o creado muchos años atrás, pero aquí no nos ata la falta de libertad que campa por España, que para eso tecleo desde el Reino Unido, territorio que le dio a sus ciudadanos la opción de autodestruirse sin saber que estos apretarían el botón rojo del Brexit sin pensarlo dos veces.

viernes, 3 de noviembre de 2023

CRÓNICAS CHIGRERAS. MÁS CHIGRERAS QUE NUNCA

 


Cuando de chaval iba a misa, afición que con los años se fue sustituyendo por cosas más útiles como pegar pelotazos a una pared, jugar con los Transformers o leer tebeos de Frank Miller, había una plegaria que creo que se llamaba el “yo pecador” o similar. Ya saben ustedes que las religiones, independientemente del dios que se encuentre al otro lado de la oración, tienden al golpe en el pecho, el lamento y la culpa como método de control y que al final definen lo bueno como designio divino y lo malo como cacicada del pecador y golferas que se esconde en cada uno de nosotros.

Pues eso, que la Iglesia me enseñó una valiosa lección acerca del arrepentimiento (aunque la propia Iglesia no parezca practicarla), que no deja de ser una forma extrema de cambiar de opinión. Es como el narcotraficante que ve la luz, se arrepiente, y encontrándose al chaval porretas le da la chapa incitándole a salir de tal pecaminosa costumbre. Cambiar de opinión está bien, pero pontificar acerca de dicho cambio es pasarse de pesado.

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