martes, 21 de octubre de 2014

GOTHAM. EPISODIOS 3, 4 y 5



No es que haya parado de ver Gotham. Simplemente es falta de tiempo a la hora de escribir. Sensaciones encontradas. Historias poco potentes pero mejor dirección se combinan en los episodios 3, 4 y 5 a los que he reunido en un solo comentario porque, más o menos, van por los mismos derroteros.
 
Episodio 3 ¿Guiño al Profesor Pyg?

sábado, 18 de octubre de 2014

ASTRO CITY





Existen maravillosas ciudades en el papel de los mejores comics. Tienes muchas opciones a la hora de elegir. Puedes viajar en metro hasta la hermosa Neópolis habitada por superhumanos y vigilada por Toybox y sus compañeros de la comisaría de Top 10. Piénsatelo bien antes de desplazarte a la oscura Gotham con su vigilante nocturno acechando desde las pesadillas de los criminales, los cobardes y los supersticiosos. También hay un pueblecito en la Galia que se resiste a morir bajo el yugo de los invasores. Si te acercas podrás disfrutar de sus frondosos bosques y fiestas al calor de la hoguera. Por último y pese a su nombre, viajar a Tirania para deponer al dictador Bruteztrausen y sentar en su lugar a Rompetechos puede ser maravilloso cuando te acompañan los dos agentes más eficaces de la T. I. A. 


Todos sitios imaginarios. Todos diferentes. Brillantes, tenebrosos, divertidos. Ahora mis fantasías pasean por Astro City.

miércoles, 15 de octubre de 2014

GENTE FUERA DE LUGAR




Paseaba ayer por el campus norte de la universidad de Buffalo cuando me encontré en una situación atípica. Al girar la esquina de una especie de soportal, comencé a escuchar una tonada repetitiva, machacona y abundante en graves. Cuando alcancé a observar de dónde provenía el sonido, vi como al soniquete atonal le acompañaba una aguda voz masculina. En resumen y sin entrar mucho en detalles. Me encontré a un grupo de japoneses rapeando.
 
Los Teriyaki Boyz

Me quedé un segundo petrificado, admirando la esencia de una escena incuestionablemente bizarra. Cuatro muchachos asiáticos ataviados como los hijos soñados de Tupac y 50 Cents se movían en torno a un iPhone de última generación mientras mascullaban, en perfecto inglés, algún tipo de serenata asonante sobre las dificultades del vivir diario.
 
Que tío más chungo, por Dios
En un momento en que la música rap ha dado el salto desde la denuncia social al elogio de la vida disipada, me chocó observar que los herederos de la canción protesta del gueto fuesen unos chicos ataviados con ropa indudablemente cara, mecanismos electrónicos de calidad y que estudian (presumiblemente) en una Universidad de cierto nivel. Vamos, que no parecían los clásicos raperos marginales enterrados en una vida de crack y robos a mano armada.
 
Ahora el chungo es éste
Completando el cuadro de Dalí, se encontraba una chica ataviada con un vestuario que podría describir, a falta de mejores palabras, como mezcla de Gótica/Bruja Piruja/traje de Batman sin orejas/bota alta falda corta/me rebelo como puedo. La muchacha cuya indumentaria quedaba lejos de los cánones estilísticos del rap, contoneaba al son de la canción su escuálida cintura, alejada también de los cánones físicos de esta variante musical. Hay que decir que se movía con una arritmia evidente y un estilo más cercano a la versión “Borracho 7 de la mañana en la feria de Abril” que al hip-hop. Todo ello configuraba la escena más alejada del flow y el ritmo que he presenciado en mi vida. Era como ver a un pescador de bacalao noruego bailando tango.
 
Bailando salsa
Y la escena me hipnotizó de tal manera que hubo un momento que dudé acerca de quién estaba más fuera de lugar. Si aquellos muchachos asiáticos infiltrándose en una cultura totalmente diferente, o yo mismo por plantearme que aquella escena era ridícula y que aquellos chicos habían elegido el hobby equivocado.
 
La papiroflexia como opción B
Porque soy de esos limitados pensadores que opinan que un cántabro no triunfara por soleares ni un andaluz cantando fados. Creo que el rap no es cosa de blancos o asiáticos y que Eminem era un invento barato y un títere del Dr. Dre. Así soy de estúpido. Siempre opiné que el zapatero a sus zapatos. Pero me equivoco. Como siempre.
 
Lil Wayne daba miedo cuando tenía 6 años
Porque la llegada del Ébola al primer mundo ha demostrado varias cosas.
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