viernes, 23 de noviembre de 2012

ARGO

Hace unos cuantos años, un actor de dudosa calidad y rostro marmóreo, en uno de esos sinsentidos que dan forma a la vida, decidió dar un paso adelante para situarse tras las cámaras. Desde esa posición ha forjado una carrera de leyenda y se ha convertido en uno de los creadores más grandes de la historia del cine. Tras los pasos, aunque todavía lejos, de Clint Eastwood, se sitúa Ben Affleck. Con la expresividad de una maceta y el dudoso honor de haber participado en bodrios como “Gigli” o “Daredevil”, Afflek se situó en la silla de director y parió su primera película, la excelente “Adiós pequeña, adiós” que recibió encendidos elogios, merecidos, por otra parte.
Affleck comparte con el maestro Eastwood un gusto por la sencillez. Sus películas se alejan de artificios, de piruetas visuales y de grandilocuencia vacía para centrarse en la historia. Además, habiendo sido vapuleados por sus capacidades interpretativas, su selección de actores siempre está a la altura. Morgan Freeman o Ed Harris podrían compartir su experiencia bajo el mando de ambos directores.
De esta forma llegamos a “Argo”, la última película de Ben Affleck. Una buena película con una historia y un trasfondo que rozan la ficción más absoluta si no fuese por estar basada en hechos reales. Tras la enésima demostración de lo horrendamente planificada que está la política exterior estadounidense, el Sha de Persia, tirano abolido y aborrecido por su pueblo, huye a los Estados Unidos que reciben a su aliado con los brazos abiertos mientras dejan en tierra hostil a su cuerpo de funcionarios. Tras el alzamiento encabezado por Jomeini, el pueblo iraní busca venganza y toma la embajada de las barras y estrellas haciendo rehenes a todos cuantos allí se encuentran salvo a seis personas que encontrarán alojamiento en territorio soberano canadiense. Sin embargo la protección de la hoja de arce es limitada y la CIA planifica un rescate. Durante la película se nos muestran los distintos planes de acción propuestos como una huída en bicicleta a través de quinientos kilómetros de territorio enemigo o recursos incluso más endebles. Es por ello que cuando el cinéfilo plan de simular el futuro rodaje de una versión cutre de “La guerra de las Galaxias” en Irán se plantea como una opción para sacar a los supervivientes, de entre todo el manantial de ideas descabelladas, ésta parece la más lógica.
Apoyado por dos expertos en la mercadotecnia que rodea Hollywood, el espía interpretado por Affleck elabora una compleja mentira para promocionar una película que nunca se va a rodar. Desplazado a Teherán y convertido en productor, los seis rehenes se enfrentarán a los papeles de sus vidas y deberán simular que forman parte del proyecto para salir de allí.
La película discurre con brillantez saltando de Los Ángeles a Irán y de los graves sucesos de uno a las fiestas y el copete de otro. Todo en “Argo” está rodado para ponerse al servicio de la trama y que las dos horas de la película pasen volando mientras esperas a ver como se soluciona tan esquizofrénico plan de huída. Apoyado por talentos como John Goodman, Alan Arkin o Bryan Cranston (conocido en mi casa como “el papá de Malcolm” y que ahora está haciendo películas como churros), Affleck no desentona ni delante ni detrás de las cámaras.
Recomendable para pasar un par de horas tirado en el sofá y disfrutar de cine bien hecho, que no es poco en los tiempos que corren.

jueves, 15 de noviembre de 2012

AJARE NAO 6. LA BELLEZA DE LO SIMPLE


Es cierta esa premisa filosófica que dice que la belleza se encuentra en el ojo del espectador. De esa manera, sobre gustos no hay nada escrito y este libre albedrío permite al común de los mortales admirarse y deleitarse en escenas que van de lo prosaico a lo glorioso. Si alguien puede cubrir tan amplio espectro, sin duda ese es el Tito.
El Tito es de esos que comprende que lo ufano y lo mundano se juntan y se dan la mano escondiendo fealdad e imperfección bajo el prisma de una belleza inherente a todo cuanto nos rodea. Admirador de las formas y los fondos, de la gracia y la majestuosidad del universo infinitesimal que nos rodea y absoluto paladar degustador de la hermosura con la que Dios dotó al mundo, el Tito era un verdadero devorador de belleza.
Sin duda un incomprendido.

sábado, 10 de noviembre de 2012

HOMBRES DEL NORTE


Escribe el amigo Alejandro del blog Sporting de Gijón 1905, en una revista de nombre “Carácter” dirigida a los hombres del norte. Para mí sorpresa, en dicha publicación se habla de vehículos de gama alta, cine, ocio o relojes. Para hombres del norte dicen. Solo por tener más de dos páginas ya me extraña el público al que va dirigida.
El otro día conversaba con un muchacho aquí en Buffalo, el cual tiene ascendencia asturiana pese a su origen madrileño. Me comentaba sobre la hermosa Asturias, sobre sus paisajes, su gastronomía y sus costumbres. Como una versión moderna de Diane Fossey, este buen muchacho intentó transmitirme lo que vio el día que se infiltró en uno de los territorios comúnmente habitados por el verdadero norteño.
El chigre.


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...