sábado, 30 de junio de 2012

LO VERDE EMPIEZA EN EL UNIVERSO MARVEL



Existen momentos en la vida en los que te detienes a pensar aquello tan manido del “De dónde vengo y a dónde voy” “¿Cuál es el sentido de esta vida azarosa que nos toca vivir?” y demás mandangas pseudofilosóficas. Hoy he tenido uno de esos momentos, pero como es natural en una persona cuyo cerebro tiene el tamaño de un pistacho, mis meditaciones fueron dirigidas a algo más liviano. 
"Hablemos del mineralismo, cojones ya"
Para ponernos en situación. Tras acompañar a mi esposa al aeropuerto de Buffalo, yo tomé el autobús de vuelta y me hallé en la situación de efectuar transbordo en uno de los barrios más conflictivos de la zona. En medio del Summer in the city que cantaría Joe Cocker, descendí de mi primer transporte y avancé hacia la parada del siguiente en la cual debería estar diez largos minutos. Os diré una cosa. Diez minutos dan para hacerse mucha caca. Cada vez que el semáforo que estaba a mi vera se ponía en rojo, un vehículo de colosales dimensiones y con cuatro ocupantes de raza negra, afroamericanos, gente de color o como queráis llamar, se paraba a mi lado. Ni que decir tiene que aquellos muchachotes con el físico de un jugador de los Denver Broncos y la higiene dental de 50 Cents, encontraron fuera de lugar la presencia de un muchacho blanquito ataviado con una camiseta rosa salmonete de Los Vengadores. Los cuatro me miraron con una de esas miradas mezcla de desprecio y admiración por mi colosal estupidez. La sensación que tuve es que cada vez que sobre mi cabeza, el verde daba paso al rojo, el mismo coche se detenía ante mí. Personas de igual estilo e indumentaria en vehículos de igual tamaño, me lanzaban miradas de estupor y me repasaban de arriba abajo. Llegado el momento, solo pude hacer una cosa y fue musitar por lo bajini, que es el idioma de los valientes de corazón, “Por Dios, que llegue el autobús ya, por Dios que llegue el autobús ya” y así sucesivamente cual mantra. Otra persona más inteligente habría optado por cambiarse de lugar, pensar en la inmediata adquisición de un vehículo a motor o simplemente se habría sentado a llorar en una esquina. Pero yo no. La llegada de un tercer vehículo con iguales ocupantes me sacó de mi estupor por la sencilla razón de ser de color verde y entonces, esa sinapsis que a veces prende la mecha de mis pensamientos más elevados se alzó entre el peligro de la situación y levantó un muro en mi defensa con un simple pensamiento: “Verde. Hay que ver cuántos personajes de color verde hay en Marvel. Qué cosas”. Y tras la llegada de mi rescatador autobús, decidí escribir este post, cuya introducción nada tiene que ver con sus conclusiones finales.

jueves, 21 de junio de 2012

LOS PEORES PERIODISTAS DEPORTIVOS DE ESPAÑA



Quiera Dios que algún día alcance el nivel de lectura comprensiva, capacidad de síntesis y habilidad en el manejo de la palabra que demuestra cada día José María Izquierdo en su excepcional blog “El ojo izquierdo” que se encuentra a la izquierda de sus pantallas en este humilde podreblog. Soy consciente de que nunca seré capaz de igualar el talento de un hombre forjado en el periodismo de calidad por años. Más allá de compartir ciertas ideologías, o mejor dicho de reprobar otras, me encanta el concepto que el señor Izquierdo desarrolla en su blog, autodenominándose “Catavenenos” ya que su profesión consiste en leer, escuchar, analizar y desglosar todas y cada una de las sinrazones que la prensa de extrema derecha española lanza día tras día a la calle en busca de algún buen hombre con ganas de alimentar su cerebro con odio, maldad y mentiras de la más baja catadura moral.

Como digo, admirado por su talante de eterno sufridor (aunque pasando por caja, supongo), y siendo, como he comentado innumerables veces, un admirador del talento externo y un copión gafotas de la habilidad ajena, he decidido, no copiar, ya que el molde original se me hace inaccesible, más bien llevar a mi terreno las estrategias de Izquierdo como catador de venenos y regurgitar todo el fuego de mis entrañas, toda la porquería que yace en mi interior, todo cianuro, estricnina y matarratas que he ido acumulando tras años de… adivinen ustedes… leer prensa deportiva.

Y es que en plena Eurocopa de selecciones y viendo como la vaporosa prensa nacional enarbola la bandera blanca de la paz (son muy de banderas blancas) y la unidad (ahora sí, antes no) del país, he decidido hacerme con la idea del talentoso Izquierdo y fundirla con mi magistral habilidad para crear listas que a nadie interesan y así poder poner otra entrada en este humilde blog libre de cualquier intelectualidad, talento o ingenio. Pasemos sin más dilación a mi registro de los cinco peores periodistas deportivos españoles.

Evidentemente y por aclamación propia, no voy a poner a periodistas del SPORT, El Mundo Deportivo o Radio Fuengirola, de la misma manera que cuando García Caridad insulta critica, no lo hace a un jugador del Écija o el Conquense. Voy a por la primera división de la zafiedad y lo cutre, a aquellos que sin talento más allá que la falta del mismo, han conseguido hacerse un hueco propio en el panorama deportivo nacional. Podría hablar de Nico Abad, Sara Carbonero, Juama Castaño, Rosety, Gancedo, Alcalá y así miles, pero he hecho un pequeño esfuerzo en reducir la lista todo lo posible.

martes, 19 de junio de 2012

PROMETHEUS


Llevo unos días masticando, paladeando y por fin lo he tragado. No me quería tirar a la piscina hasta saber el nivel de llenado. Quería asegurarme de que mis palabras fueran ciertas y no dejarme llevar por el momento. Ahora, días después, en frío y con la conciencia tranquila, puedo comentar algo acerca de Prometheus, uno de los estrenos cinematográficos bombazo de la temporada veraniega.
Y dentro de poco...
Para empezar una aclaración. No seré yo quien se vanaglorie de un amplio conocimiento de la mitología que rodea al Alien o Xenomorfo, clásico de la ciencia ficción contemporánea. No he disfrutado nunca en demasía de este personaje en particular, ni de Ripley y demás, pero el ojo del Friker sigue observando impenitente desde las alturas, y en este caso, aunque no sea el mío, es un ojo fiable, el de mi esposa, pachanguera consorte, la cual comparte conmigo varias de las aficiones que han llenado este podreblog y que os paso a relatar para que veáis que es de fiar.
El ojo del Friker es, obviamente, como el de Sauron

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