viernes, 1 de enero de 2016

MI GRAN NOCHE




Primera noche del año. No está siendo una gran noche. No tengo el cuerpo para cumbias desde una extracción de muelas del juicio que tuvo lugar hace más de una semana. Infecciones y complicaciones varias me trajeron por el camino del dolor durante unos días, amén de que el exceso de pastillas imposibilitó la ingesta de algún brebaje o sustancia etílica que me ayudase a mantenerme con ritmo más allá de la media noche.
 
Los números musicales están bien rodados
Sin embargo mi amado vecino tuvo a bien salir de comedia hasta las 3 de la mañana, acto digno de elogio por cuanto el señor ya peina canas. Aunque claro, una vida de comer, dormir, fumar porros y vaguear supongo que deja energía suficiente como para disfrutar de la noche local. Así que el buen hombre tuvo a bien llegar a casa y poner un poco de música a un volumen, digamos excesivo. Si fuese algo de música decente quizá lo podría perdonar, pero el buen hombre es amante de la música jamaicana más extraña y del jazz más desconcertante. Con ello quiero decir que la música presente en mi noche insomne era un concierto a dúo entre lo que parecía un percusionista al que le hubiesen echado algo de cola cao en la droga y un bajista, posiblemente manco, con los mismos conocimientos musicales que un orangután de Borneo. O quizá menos.
 
Por lo menos éste lo vive, el de mi vecino estaba tocando los bongos con desgana
Así que entre notas asonantes me tuve que desvelar y decidí acercarme al salón a jugar un rato a la PlayStation, que para eso está. En ese instante descubrí que, en los hermosos momentos de silencio que se sucedían entre canción y canción, mi querido vecino tenía a bien roncar como una marsopa en celo. Una gozada oigan.
 
"Mira el Dolfo, mira, no pega ojo el jodío"

lunes, 7 de diciembre de 2015

SOBRE EL HOGAR DE LOS VALIENTES




No quiero criticar libremente al país que tan generosa y abiertamente me ha acogido y dado un empleo y una oportunidad en la vida. Si es cierto que, a nivel migratorio, altas son las trabas a superar para conseguir un estatus similar al concedido por derecho de nacimiento a cualquier estadounidense, pero supongo que es un mal endémico y no localizado.

Pero ya son cuatro años aquí, con sus luces (más) y sus sombras (menos). No voy a negar que la morriña es un problema físico de difícil curación. Desde el momento que cruzamos el túnel del Negrón sabiendo con certeza que Asturias no era una opción a la hora de trabajar, tuve claro que la vida iba a darme las suficientes vueltas como para empezar a aceptar el lugar donde pazco como un nuevo hogar lejos del hogar. Y Buffalo, salvando esos inviernos mortales, no está nada mal. Buena gente, un hermosísimo otoño, una primavera corta pero intensa y un verano para enamorar.

Pero volvamos al tema. En el día del debate electoral español, me sorprenden unas declaraciones de esa mente preclara que es Donald Trump. Porque ignorantes metidos a políticos no existen solo en España.

Dice Donald que la entrada de musulmanes representa un peligro y que cerrar la frontera por cuestiones de religión es una opción. Que debemos estar alerta. Es una visión tan sesgada y cortita de la realidad que el miedo me recorre al pensar que existen personas que toman en serio a la versión estúpida de Conan O´Brien.

domingo, 1 de noviembre de 2015

EL PASO DEL DIABLO





Lo primero decir que "El paso del diablo" no es una gran película. Quizá porque no soy fan de los llamados "found footage" (aunque siendo puristas, ésta no lo es). Estas historias de montaje encontrado dejan un poso de realidad, pero al mismo tiempo pueden resultar cargantes y suelen contener minutos y minutos de nada en absoluto. 

Sin embargo tras las cámaras se encontraba ese John McTiernan de serie B que es Renny Harlin. Este señor nunca ha sido un director top ten, pero ha hecho suficientes películas de nivel aceptable como para ser considerado un conocedor del medio. Máximo Riesgo, La Jungla 2, Memoria Letal o Deep Blue Sea adornan un currículo que otros quisieran. Por cierto que cuando le comento a un estadounidense que "Die Hard" en España se llama "La jungla de Cristal", me dicen que nuestra versión del título es muy "cool". Yo creo que tienen razón.
 
Bruce Willis en los tiempos premetrosexualidad
La película, como digo, no es en puridad un ejemplo de metraje encontrado. De hecho, y ateniéndonos a la historia, es imposible que alguien encontrase la cámara que grabó todo, y más aun, existen momentos en los que vemos lo que pasa desde la cámara de otro de los protagonistas y no desde la que supuestamente recoge cada momento de la historia. Así que el tema del hiperrealismo que supuestamente concede el grabar desde los archiconocidos dispositivos móviles es más un recurso que parte de la trama.

Pero es la historia, y a partir de aquí no me corto con los spoilers, lo que me atrae de esta película.
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